Advertencia
Todo libro de poemas de amor requiere de una advertencia. Es necesario tener cuidado con los poetas, recuerden que es la luna - la estrella - quien anticipa el alba. Por lo tanto, hay que tener también cuidado con la poesía, como con las noches aquietadas, porque en su silencio se elaboran los fermentos de la madrugada. La poesía está en la música y en la luz. Es fácil distinguir la música, porque mientras los ruidos quedan acurrucados junto al asfalto de las avenidas, la música permanece en el aire, en los nuevos sonidos que van sustituyendo el silbato de las locomotoras, las sirenas de las fábricas, el bronce de las campanas. Esas pequeñas notas musicales que ustedes deben oír y señalar, cuchichean sobre las copas de los árboles, en los sótanos, en el canto de los pájaros y de los insectos, en los relojes. La luz se desliza desde las azoteas, escaleras abajo, se mete en los patios, se moja en los charcos, se apoya contra las esquinas. La luz puede ser rosada, amarillenta o verdosa, nace en las hogueras, ilumina la creación de hijos, canciones o manifiestos. La misma luz que modela tu cuerpo, hasta el momento en que despunta el sol y la destiñe, la desintegra. Sólo en las minas y en los túneles, en los hospitales y en las naves, quedan encendidas las pequeñas luces centinelas. Qué sencillo puede ser encontrar la música, la luz y las palabras; las imágenes que se agitan en los sueños, se agrandan en los paisajes y forman aristas con las sombras. Las palabras, estas mismas palabras que a veces se imprimen en carteles murales, en mapas, en las proas de los barcos. Poemas de amor que se repiten una y otra vez en páginas escritas, en vertiginosos signos electrónicos. El canto, este canto, surge y reside en los pequeños ruidos, en el viento, en la luz, en las imágenes. Hay que tener cuidado con la poesía, cuidado con los poetas, porque son los francotiradores que anticipan el alba.
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Canciones de amor |
Canciones españolas |
| Desenlace | Canción con tarde |
| El amor es un centro | Canción de la luna |
| Silencio | Siesta |
| Soneto | Paloma siempre |
| A la niña que vende dulces | |
| Luz de mi ventana | |
| Despedida |